La cadena de distribución es uno de los componentes de mayor importancia en los automóviles, más específicamente en el sistema de distribución.
Puede que el conductor no valore tanto el trabajo de la cadena sino hasta que esta falla o se rompe. Esta avería es una de las más costosas de solventar, por lo que un buen mantenimiento puede hacer la diferencia para evitar daños mayores en el motor.
Una cadena de distribución no es más que una cadena clásica elaborada en metal y contiene eslabones, muy parecida a la que se usa en una bicicleta, pero más gruesa y de material más resistente. Con el paso del tiempo se comenzaron a usar correas de nylon, fibra de vidrio o cachucho en sustitución de las cadenas tradicionales. El motivo fue que el costo era mucho menor y los ruidos se disminuían, ya que la cadena es más ruidosa debido a la fricción que produce.
El movimiento de la cadena se da gracias a poleas dentadas y está elaborada con el fin de que no tenga que sustituirse durante toda la vida útil de un motor. Sin embargo, no llega a ser indestructible puesto que se somete a mucho esfuerzo y desgaste. Con el uso y pasado el tiempo, la cadena se estira y pierde la tensión. Esto causa un ruido que, si no se resuelve a tiempo, origina una avería muy grave al motor.